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RESUMEN DEL LIBRO :
Santa

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INTRODUCCIÓN

Es la historia de Santa, una joven de diecinueve años, se enamora de un hombre que tiene todas las características del macho mexicano, se entrega a él con la promesa del matrimonio, pero al saber que Santa está embarazada se va sin responsabilizarse de ella y de su hijo, Santa pierde a su hijo después de cuatro meses de embarazo y su familia la corre de su casa sin consideración alguna, después de andar unos días en la calle sin tener a donde ir encuentra a una mujer que le ofrece trabajo, no se imagina de que clase de trabajo se trata y acude a la dirección que la mujer le indica, al llegar se da cuenta de que el trabajo es de prostituta y al no tener de que mantenerse acepta el trabajo sin imaginarse que pasaría las más terribles humillaciones que una mujer pudiera recibir.

En ese lugar se convierte en la mujer más cotizada por su gran belleza, sin embargo cuando intenta dejar esa vida y hacer una vida decente la fuerza de la costumbre de sentirse halagada la lleva a regresar a la vida de los burdeles, más tarde se convierte en alcohólica como resultado de la vida de perdición, también en esa vida conoce a un hombre que verdaderamente la quiere y quien finalmente la ayuda a morir dignamente.

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PERSONAJES 

Santa: Personaje principal. Es una joven  muy bella, inocente e ingenua, integrante de una familia ignorante para la cual la entrega por amor es calificada como inmoral y aceptando el juicio de su familia se convierte en una prostituta. 

 Hipólito: Personaje secundario. A pesar de ser un personaje secundario es el más significativo en la vida de Santa. Es ciego y de aspecto horripilante se deja llevar por las circunstancias sociales no aspira a ser más que el pianista de un prostíbulo, a pesar de tener capacidad para la composición musical. Se enamora de Santa a quien acepta a pesar de la vida que ésta lleva y hasta el último momento la cuida y la ama sin exigirla nada a cambio.

 Jarameño: Personaje Secundario. Es un verdadero matador de toros. Muy devoto a los rituales de los toreros. En un principio ve a Santa como un capricho, pero luego se torna en un amor profundo que es herido por el engaño de Santa con Ripoll.

 Rubio: Personaje Secundario. Hombre voluble, descortés, caso típico del burgués mediocre de todos los tiempos.

 Marcelino Beltrán: Personaje Incidental. Seductor gallardo que engaña a Santa sin importarle las consecuencias que ella tuvo que pagar con su familia. Típico macho mexicano.

 Jenaro: Personaje Incidental. Lazarillo de Hipólito. Sus virtudes son la lealtad y el respeto a Santa como mujer, sin importarle su condición social.

 Agustina: Personaje Incidental. Madre de Santa. De estrecho criterio, prejuiciosa, inculta y siempre niega su apoyo a su hija aunque antes de morir la perdona como madre que es.

 Esteban y Fabián: Personaje Incidental. Hermanos de Santa. De estrecho criterio, prejuiciosos, incultos y siempre le niegan ayuda y perdón a Santa.

 Elvira, Pepa, el gobernador, las chicas del burdel, jueces, ministerios públicos, doctores, etc., son personajes que representan los vicios mas notables en ese tiempo.

RESUMEN

PRIMERA PARTE

 

Capitulo I.-  El cochero detuvo el carruaje y le informó a la dama que iba en el interior que habían llegado, la dama descendió y al momento que se retiraba el carruaje tocó a la puerta  y pregunto por Doña Pepa, la portera abrió diciendo que la señora estaba dormida y la hizo entrar, al preguntarle que quien era la dama contestó que se llamaba Santa y que venia de Chimalistac, en ese momento bajo Eufrasia y la condujo por unos pasillos oscuros y malolientes hasta entrar a un cuarto donde se encontraba Doña Pepa y ésta a su vez la llevó con Doña Elvira dueña de la casa, le preguntó su nombre y contestó nuevamente que se llamaba Santa, las manos de meretriz, envejecidas en el oficio, pasaban complacidas en las mórbidas curvas de Santa, provocándole gran felicidad ya que sabía que tendría ganancias extraordinarias con esa muchacha de diecinueve años, Santa dijo -vengo porque me han echado de mi casa mis dos hermanos y mi madre, no se hacer nada y ya no quiero a nadie-, Elvira la llevo a otro lugar y entraron a un cuarto que olía a yodoformo, unos doctores la hurgaron con un aparato de metal acostada en una especie de mesa mugrienta, la tutearon y le hicieron bromas pesadas, en ese momento pensó en regresar a su pueblo de donde nunca creyó que saldría.

 Ya en la casa Doña Elvira regaño a Santa porque no quiso comer, le ordenó ponerse la ropa que le iban a traer y que debía ser amable con los clientes por la noche, todo esto con grandes vulgaridades, los hombres son unos marranos y unos infieles le decía, Santa se asqueaba de oír todas esas expresiones y quiso salir del lugar, pero la dueña dijo que ya estaba registrada, numerada y que le pertenecía, a Santa no le quedó mas remedio que resignarse, la vestían entre Pepa y dos o tres pupilas cuando llegó Eufrasia diciendo que habían llegado los clientes, Elvira les ordenó que bajaran incluyendo a Santa.

 Santa miraba por la ventana cuando un gran trueno la hizo estremecerse, en uno de eso relámpagos vio entrar a un niño llamado Jenaro acompañando a un hombre ciego muy feo llamado Hipólito, era el pianista que amenizaba las noches en la casa, Santa se acercó al piano a escucharlo y vio que tocaba de maravilla, en ese momento se acerco un hombre, la tomo de la cintura y dijo que fuera a beber y bailar con él, olvidándose del lugar donde se encontraba, se negó, pero Elvira la obligo a ir con él para cumplir con su trabajo y le advirtió que debía hacerlo muy bien ya que se trataba de un gobernador de la República, Santa obedece y acepta cuando el gobernador le dice que le dará todo lo que ella quiera si duerme con él esa noche, el gobernador se queda dormido por la borrachera y Santa piensa que ya se libero del compromiso, pero se equivoca, Elvira y la misma Santa suben al gobernador a su recamara para que se cumpla lo que el gobernador dispuso, cuando despierta le pide que le cuente su historia mientras él se despabila un poco.

 Capitulo II.- Comenzó a contar su historia describiendo una hermosa casa blanca donde vivía con su madre Agustina y sus hermanos Esteban y Fabián, asta que la corrieron después de haber tenido un aborto de cuatro meses de embarazo, producto del engaño de Marcelino Beltrán un subteniente del ejército, quien la convence de entregarse a él con la promesa de casarse, pero una vez consumada su maldad la abandona.

Cuando la corrieron de su casa encontró a Pepa en la calle y le ofreció trabajo, después de pensarlo mucho decidió venir a buscar ese trabajo y llegó a la casa de Doña Elvira, después de un brusco movimiento de su compañero Santa se percata de que esta dormido otra vez y decide dormir en la alfombra.

 Capitulo III.-  Santa pronto se adaptó a su nuevo trabajo y parecía que lo disfrutaba, se convirtió en la mujer mas cotizada, todos los hombres que llegaban daban lo que fuera por pasar la noche con ella y ella disimulaba el dolor que esto le provocaba.

Hipólito y Santa se habían tomado un gran afecto más que simpatía y menos que amor, una noche en la que casi no había clientes ellos hablaron por primera vez de sus existencias, Santa le contó su historia completa y cuando terminó se encapricho en que él le contara la suya así que éste se dispuso y le contó que sus padres se habían separado cuando él tenía entre seis o siete años y que su madre al no poder enseñarle como valerse por sí mismo ya que por su ceguera le costaba mucho trabajo adaptarse al mundo decidió llevarlo a la Escuela de Ciego y un día de visita ya no regresó, en la escuela aprendió a leer, escribir, tocar el piano y también aprendió a sufrir, mientras se contaban sus historias llegó un grupo de personas y Santa tuvo que ir a agasajar a los visitantes, a partir de esa noche la amistad de los dos se hizo más fuerte, Santa lo consultaba cada ves que tenía que tomar una decisión e Hipólito le pedía consejos.

Una noche Santa le peguntó a Hipólito que debía hacer ante la petición de un tal Rubio para irse a vivir con él, le respondió que debía aceptar, Santa le dice que la vida que llevaba ahora es como el aguardiente o la cárcel ya que una vez que lo pruebas no puedes dejarlo, Hipólito le contestó que algún día ella regresaría a esa casa o a otra igual, pero que en ese momento ella debía aprovechar y disfrutar de lo que la vida le ponía enfrente, en eso estaban cuando llegó el Jarameño a proponerle a Santa que dieran un paseo y fueran a dar el grito de Independencia al zócalo donde se reunía lo mejor de la sociedad, Santa acepta y dice que pase por ella al día siguiente.

Al día siguiente se dirigen hacia el Zócalo donde hay cientos de personas que esperan la presencia del Presidente de la República para llevar acabo el tradicional grito, caen miles de papeles de colores del cielo, toda la gente grita y disfruta el momento sin embargo Santa se hecha a llorar, el Jarameño sin entender le pregunta que le pasa a lo que ésta contesta que su patria es la casa de Elvira y que  nunca va a dejar de ser una prostituta palabra que le causa mucho dolor y asco.

 Capitulo IV.-  Una de las noches que Santa se encontraba en pleno periodo triunfal cenaba con su destacamento de gentiles hombres en el Trivolí Central cuando vio entrar a sus hermanos Esteban y Fabián vestidos de negro, se levantó de la mesa y fue a un rincón para hablar con ellos, sus hermanos fríamente le dijeron que su madre había muerto y que su última petición había sido que le avisaran que no la despreciaba, que la había perdonado, Santa tomó las manos de sus hermanos y lloraron los tres, Esteban pronto se separo de ella y dijo que eso era todo lo que tenían que decirle, que jamás los buscara y que pensara que ellos también habían muerto, sin mas se fueron dejando a Santa aterrorizada con la noticia y salieron, Santa salió del salón y sin decir más se fue a un hotel de donde envió un mensaje a la casa de Elvira para que le enviaran el vestido negro más elegante que estaba en su guardarropa y un mantón negro.

Cuando llegó el vestido Santa se lo puso y se fue caminando hasta la iglesia de Santa Clara donde un grupo de personas hicieron que la sacaran de allí cuando la reconocieron, ya que según ellos por su profesión ella no tenía derecho de estar en ese lugar, según las leyes católicas que allí regían, Santa les pedía que la dejaran rezar por la muerte de su madre, pero la actitud de esas personas la hicieron sentir tan indigna de todo que salió sin decir más, camino por las calles sin ningún rumbo y sin poder defenderse de lo que era su verdad.

 Capitulo V.-  En los días siguientes a la muerte de su madre, se encerró en su habitación, cuando el doctor vino a ver que era lo que tenía se le olvido apuntar en la libreta de registro de Santa estaba sana, un día llegaron los agentes, que llevaban el control de la casa para que todas pagaran su registro y se llevaron a Doña Pepa y Santa, ésta última estaba conciente de que no había pagado sus últimos registros, pero en realidad se la llevaban por que pensaban que estaba enferma, Hipólito  estaba platicando con Jenaro y le pedía que le describiera a Santa, cuando oyó lo que pasaba y se levanto, pero las dos mujeres eran llevadas a las autoridades superiores, entonces le pidió a Jenaro que fuera a investigar lo que pasaba, después de un rato entró el muchacho y dijo que ya regresaba Doña Pepa con el Jarameño, pero Santa se había quedado presa para después llevarla al hospital, Hipólito tomo su sombrero para ir en busca de ella, el Jarameño se fue junto con Hipólito para ver de que manera podían sacarla, esa noche estaba de guardia solo el secretario y a cambio de unos boletos para la corrida de toros que le regalo el Jarameño, le dijo que fuera con el doctor que atendía a Santa y le dijera que él la sacaría de la prostitución y que la haría su querida y solo así la dejarían salir, hizo lo que le habían recomendado y Santa regresó con ellos a la casa de Elvira, llegó y saco sus cosas para irse a vivir con el Jarameño, aturdida por todo lo que estaba pasando solo le dijo a Elvira cuando los acompaño a la puerta que la despidiera de Hipólito.

  

SEGUNDA PARTE

 Capitulo I.-  En la Guipuzcoana una casa de huéspedes española, se encontraban Ripoll un ingeniero que pretendía vender al gobierno mexicano un submarino de su invención, Don Praxedes Luro un cura carlista que esperaba que el obispo le asignara una parroquia, Feliciano Surdo dizque minero arruinado, de quien se decía ser el amante de la dueña de la casa, Izquierdo agiotista, Abascal dependiente de la Covadonga y Gallegos un cómico, todos ellos bajo la regencia de la dueña Doña Nicacia Azpeitia de Flores, viuda de un militar, cuando llegó el Jarameño acompañado de Santa la  presento como la mujer de su alma, todos se asombraron de su belleza y los aceptaron inmediatamente instalando allí su nido de amor.

Se acercaba el domingo y Santa sentía que el Jarameño ya no la quería, pero lo que pasaba es que el Jarameño era torero y cada vez que se acercaba el Domingo y le tocaba torear sentía una gran preocupación porque decía que en ese arte el torero entra al ruedo y no se sabe si es por última vez, cuando llegó el Domingo el Jarameño se preparó para irse a su corrida dejando a Santa en la casa, cuando apenas se alejaba se presento Jenaro, el lazarillo de Hipólito, fue a verla para saber como estaba por mandato de su amo y le pidió a Santa que fuera discreta cuando volviera a ver a Hipólito, después de que Jenaro se marchó Santa se sentó a reflexionar sobre la vida que llevaba y se dio cuenta de que la vida que llevaba le aburría, extrañaba el burdel, la fiesta, a los hombres que la halagaban, que probablemente su perdición ya no tenía remedio, pero la atemorizaba las constantes amenazas del Jarameño de matarla si lo dejaba de querer.

Un Domingo el Jarameño se fue a su corrida, pero fue suspendida y se regreso a la casa, cuando llego encontró a Santa en la cama con Ripoll que salió inmediatamente de la recámara, Santa se quedo con el Jarameño pensando que seria su último día de vida, se arrodillo frente a la Virgen de los Remedio donde el Jarameño se postraba antes de salir a sus corridas, el Jarameño no pudo hacerle nada, solo la corrió diciéndole que la Virgen le había salvado la vida.

 Capitulo II.-  Sin  titubeos ni vacilaciones Santa regreso al burdel de Doña Elvira, por el momento todas la recibieron muy bien, pero pronto mostraron su verdadero sentir ya que no les era grato que Santa fuera la preferida de los cliente y de la dueña, así que al volver a ver al Rubio aceptó la oferta que le había hecho antes, al platicarle a Hipólito sus planes la apoyo no sin antes confesarle el amor que sentía por ella, Santa dijo que él no merecía una mujer como ella, Hipólito acepto sus razones y no volvió a insistir en eso. 

Una noche cuando Santa estaba en compañía de un cliente llamado Rodolfo otro cliente la saluda, entonces este sacó su pistola y le disparo al otro, la policía pronto llegó al burdel.

 Capitulo III.-  Se llevaron a todos los que allí estaban para que rindieran su declaración, cuando esperaban el abogados de Doña Elvira les decían lo que cada una debía decir ya que según ellos con que condenaran a Rodolfo el muerto no resucitaría, Santa comentaba con Hipólito lo que los abogados le habían dicho, a ella no le parecía justo, entonces Hipólito le dijo que dijera la verdad que no tenía nada que perder ni nada que ganar porque ella pronto se iría de la casa ya que se acercaba el sábado día que había prometido al Rubio estar con él.

Todos esperaban su turno para declarar y cuando llegó el suyo siguió el consejo que le había dado Hipólito y dijo solo la verdad, al salir precipitadamente Santa tuvo un gran escalofrío que ya había sentido alguna vez, pero siempre pensó que era consecuencia de la resaca, sin embargo esta se repitió una y otra vez, así que después de un rato Hipólito y Doña Elvira la llevaron a la casa, en su habitación le dio un ataque de tos que cada vez fue más fuerte y prolongado, cuando se dieron cuenta estaba escupiendo sangre, le dio una pulmonía que por poco la mata.

Cuando se llega el Sábado, Santa abandonó el burdel para ir a la casa del Rubio acompañada por Hipólito quien había sido comisionado por el propio Rubio para acompañarla, ella esperaba que su vida cambiaría, pero al contrarío, se volvió peor por los ataques constantes del Rubio entonces se refugio en el alcohol hasta que se volvió una alcohólica perdida, el Rubio terminó echándola a la calle.

 Capitulo IV .-  Santa lo que menos quería era volver a la casa de Elvira, así que se fue al burdel de Tosca competidora y enemiga de Elvira, no la recibió por el estado tan deteriorado en el que se encontraba, Santa siguió bebiendo hasta perderse, cuando despertó se encontraba en los brazos de un adolescente de diecisiete años, lo había conocido un año atrás, él le confesaba su amor cuando a Santa se le vinieron esos dolores que la mataban, al mismo tiempo deseaba estar con el adolescente, Santa no comprende cómo es posible que sus deseos se antepongan a su enfermedad, para esos momentos ya era victima de los delirios del alcoholismo.

Mandó a buscar a Hipólito quien no duda en ir con ella, cuando llego a lado de Santa le volvió a pedir que se fuera con él, pero como siempre lo rechazo y en esa vez Hipólito le dijo que no volvería a insistir con su propuesta, después de dejarla en un hotel se fue haciendo hincapié que no regresaría.

Santa siguió cayendo en el abismo hasta que llego a un burdel de los peores, la aceptaron y la llamaron Loreto, su enfermedad llegó a su grado máximo y con lágrimas implora a sus alquiladores piedad por los dolores tan intensos que tiene, solo medio mes permanece en esa casa ya que es echada por la dueña. Santa mando buscar a Hipólito quien no pudo contener las ganas de ir a verla.

 Capitulo V.-  Hipólito lleva a Santa a su casa con la ayuda de Jenaro quien les trajo algo de cenar y después se fue, Santa dijo a Hipólito que ella lo quería, pero no lo había aceptado era porque ella se daba cuenta de que él era demasiado hombre para lo que ella podía merecer, Santa se dispuso a entregarle su cuerpo a Hipólito, pero los dolores regresaron e Hipólito solo la abrazó, le beso la frente y contuvo sus deseos para no agrandar el dolor de su amada.

Fue aquella noche la más casta que tuvo Santa, purificada por el dolor, ninguno de los dormía y se sentían bien cubiertos los dos con la misma sábana. Antes de la siete de la mañana Jenaro había cubierto el cuarto de flores y cuando Santa despertó aprisiono a Hipólito en sus brazos y lo besó, empezaron una vida de ensueño donde habían resucitado, Hipólito llevó a Santa con un medico al ver que los dolores eran cada vez más intensos, éste le diagnostico cáncer, dijo que podían hacerle una operación para poder prolongarle un poco más la vida, Hipólito acepto que se la hicieran, él pagaría lo que fuera y así fue, la intervinieron, pero cuando estaban apunto de terminar la operación Santa murió.

 Santa había hecho que Hipólito le prometiera que la llevaría a enterrar a su pueblo Chimalistac cerca de su madre y así que a Hipólito no le quedó otro remedio que cumplir su promesa, poniéndole en su lápida solamente su nombre “SANTA” sin ninguna otra palabra.

Después de varios meses de su muerte, un día Hipólito que ya no tenía nada que darle a Santa ya que hasta las lágrimas se le habían acabado, salió de sus labios esta oración siendo la primera vez que se le daba, transfigurado su rostro volteo al cielo diciendo:

Santa María, Madre de Dios

el resto de la oración subió a perderse en la gloria firmamental de la tarde moribunda,

Ruega, Señora, por nosotros los pecadores...

   

Lucete!!         

·        Santa fue escrita en 1908 siendo la obra mas leída en la que apunta la decadencia moral de la sociedad mexicana de principios del siglo XX, de la que se han hecho cuatro versiones fílmicas en 1918, en 1932, en 1943 y en 1968.

  • Santa no es mas que una visión de la realidad de los fines del siglo XIX calificada en ese tiempo como una novela descarada, pero en estos tiempos es apta para todo tipo de lectores y marcó la pauta para que se hicieran mas historias de estos temas.

  • En Santa predomina un ambiente realista que llega a México a fines del siglo XIX. Federico Gamboa se convierte en un historiador de su época gracias al realismo que utiliza en sus obras.

 

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